Después de mucho tiempo barajando la posibilidad de realizar con nuestro alumnado un viaje de estudios, por fin, la primera semana del mes de Junio 2019, hemos viajado a Almería. Empezando por los nervios y entusiasmo de los alumnos desde el momento que les confirmamos que íbamos de viaje, continuando por la motivación que ha supuesto para ellos durante todo el tiempo, tomando iniciativa en los preparativos, la organización del tiempo, qué vamos a visitar, cómo vamos a dormir, qué equipaje llevar, dónde vamos a comer… La despedida de sus familias fue en el Colegio y nos sorprendió que tenían más prisa por subir al furgón que por dar un beso a sus padres (teniendo en cuenta que ninguno había ido nunca de viaje de estudios, ni se habían separado de sus familias). Los profesores, Avelino y Salud, también hay que decir, que llevábamos cierta sensación de vértigo, pues era la primera vez que emprendíamos una actividad tan compleja con el grado de responsabilidad elevado a las 24h de cada uno de los días que duraba el viaje. Esa sensación de vértigo, desapareció nada más subir al transporte para comenzar la aventura… A partir de ahí todo ha ido rodado. Los alumnos se han comportado extraordinariamente, han sabido estar en los diferentes contextos dando ejemplo de educación y buenas formas, lo hemos pasado genial. Realizamos una visita guiada por la Alcazaba, ese día soplaba un viento del norte que nos tambaleaba incluso a los más pesados, ese viento, a pesar de lo desapacible, nos sirvió de diversión porque decíamos que nos iba a llevar a casa antes de tiempo…

Visitamos la Catedral que en principio había que pagar 5€ por persona, pero tras una conversación distendida con el portero, conseguimos entrar gratis. Al salir, nos dirigimos a la Plaza del Ayuntamiento y para nuestra sorpresa, nos encontramos con multitud de alumnos de diferentes Centros de Almería, celebrando el Día Mundial del Medio Ambiente, y… ¡cómo no, es lo nuestro!, nos sumamos a la fiesta.

Ese día terminamos comiendo
tapas, cada bebida, una tapa de un plato de comida como Dios manda, a cada
bebida había que añadirle 2€ por la comida, pero vaya, no está nada mal…

Por la tarde helados, por la
noche cena en el albergue con bufé libre, os podéis imaginar cómo nos poníamos
después de todo el día sin parar… Después de cenar, paseíto por Almería y
batidos y/o helados según les apetecía y vuelta al albergue a dormir.

Así día tras día, hasta
cumplimentar la semana del Viaje de Estudios programada; por supuesto, con la
realización de las actividades fijadas para cada una de las jornadas y que
sería excesivamente prolijo enumerar todas ellas.

Anécdotas muchas, bromas,
alegrías compartidas, convivencia directa, respeto, sinceridad, complicidad,
compañerismo, cariño, felicidad, risas, risas y más risas dentro de un contexto
educativo que estamos dispuestos a repetir.